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domingo, 11 de septiembre de 2011

¿Dónde estabas el 11-S?


Yo lo recuerdo clarísimo.
Reunión de sumario en la revista El Planeta Urbano, de la que era Editor General.
Un oficina muy blanca , net, fashionista, impoluta, en pleno barrio de Palermo Soho.
Mis compañeros y yo definiendo los temas del número de noviembre: dos producciones de moda, tres reportajes a actrices famosas, la cobertura de un viaje a Tailandia, una nota de actualidad y las secciones de siempre; música, libros, gadgets, gourmet, vinos, cine, teatro, autos, arte y tecnología.



Así estábamos, discutiendo sobre la conveniencia de publicar tal o cual frivolidad, cuando de repente una secretaria nos interrumpió: ¡Pongan CNN!, alcanzó a gritar, y corrimos a prender la tele, a ver un avión chocando contra la primera torre y luego, como si se tratara de una película de ciencia ficción, el segundo mounstruo de hojalata impactando en el otro edificio descomunal.
Recuerdo que aquella tarde nos quedamos helados, hipnotizados frente a la pantalla sin saber muy bien qué hacer.
Después, al caer la noche, repensamos el contenido del número siguiente y comenzamos a diagramar una edición especial sobre el nuevo caos mundial y la insoportable seguridad aeroportuaria que sobrevendría.
Tres semanas más tarde, tuvimos la portada: una modelo muy flaca y muy rubia esperando su vuelo, portando una máscara de gas y su maleta LV cargada de productos anti terrorismo.
Muchos medios nos criticaron, como era costumbre, por frivolizar el tema.
Pero ninguno dejó de hablar de nosotros.
Yo tenía 23 y disfrutaba como nadie de nuestra incipiente controversia pública. Ahora, diez años después, miro hacia atrás y compruebo que todo ha cambiado, que mi vida es otra y el mundo es otro.
Sin embargo, muy dentro de mí, en el fondo de mi esencia, soy el mismo chico que se aburre de todo y quiere crear cosas nuevas, generar controversia, dar que hablar.
Aunque ahora, claro está, sufrí un baño de vulgaridad excesivo -sobre todo en el último año- que espero no volver a repetir.
Porque ya lo viví, lo disfruté, me ensucié, nadé en el lodo de manera tan intensa que ahora, al menos de momento, prefiero quedarme en mi jardín de rosas.
El que entienda, que entienda. Y el que no, que escriba comentarios tontos con diferentes seudónimos (que, por cierto, a mí y a mis amigos nos resultan tremendamente divertidos) o simplemente se cambie de blog.
Hay muchos; hay para todos los gustos (y los malos gustos).

Besos y abrazos, buen comienzo de semana.
Y recuerden:
Como te ven, te tratan. Y si te ven mal... te maltratan.

pd. los desafío a que recuerden y me cuenten qué estaban haciendo el 11-S de 2001