Búsqueda personalizada

domingo, 18 de septiembre de 2011

Un poco de nada

Amigos,

Estoy vivo, no desaparecí.
Ahora mismo, viendo los Emmys.
¿Por qué allá todo es tan lindo? ¿Por qué solo ellos lo hacen tan perfecto?
En fin, solo puedo decir que las farándulas de nuestros países no tienen nada que hacer frente a la televisión americana.
Nada, nada.
Así que no se gasten, no se crean estrellas, sepan que sus programas son una porquería y que nunca, jamás, le llegarán a los talones a las celebridades de LA.
¿Qué más?
Que no escribo nada largo porque no me da el alma.
Pensaba hacerlo hoy domingo, pero se me pasó el día entre un almuerzo familiar y la siesta reparadora que tanto anhelaba.
Entre la maestría y la revis me quedan unas seis o siete horas libres por día, que las destino al sueño y a un chico que veo de vez en cuando, si es que logro no dormirme en sus brazos.
Luego, nada.
No queda tiempo para nada.
Aunque hoy, sí, me tomé unos minutos para llorar.
Hoy, 18 de septiembre, se cumplen cuatro años de la partida de Candy.
Y la extraño, cuando pienso en ella de veras que la extraño.
Y miro a Cata, que está igualita a su mami cuando era chica, y la abrazo fuerte y no la suelto.
Y siento que alguien nos cuida desde arriba.
Que todos en la familia estamos bien por alguna extraña razón.
Que las cosas siempre se solucionan casi mágicamente, y eso no puede, no debe, ser una mera casualidad.
Entonces trato de ser bueno, de estar calmado, de borrar los malos pensamientos, los deseos furibundos, y procurar que todos estén bien.
Porque luego se van, y es demasiado tarde para quererlos.
Así que termino este post laberíntico, por momentos sin coherencia y sin sentido, diciéndoles que traten de dar lo mejor de sí mismos, que sepan que alguien los cuida desde arriba y que la vida es demasiado corta para desperdiciarla siendo un hijo de puta.
Eso, nada más.
¡Feliz semana!