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viernes, 22 de julio de 2011

So drunk in Lima

Vengo de Lola, un bar gay de Miraflores.
Estoy borracho. Muy.
El lugar es bonito, los tragos buenos, la música genial.
Pero la gente...
Chicos, ¿por qué son tan acartonados? ¿Por qué me miran de reojo y cuchichean sobre mí en lugar de venir a saludarme, como lo hacen las chicas por las calles de Lima? ¿Acaso los gays somos más maricones que las mujeres?
No lo sé, pero luego de esta noche fría, y recordando el cariño de tantas chicas en la feria de ayer, dan ganas de volverse heterosexual.
Sería genial, porque tras una semana intensa en esta apasionante ciudad, puedo decir sin tapujos que la mujer peruana va de frente. Las chicas no arrugan, ponen el pecho, buscan lo que quieren.
En cambio nosotros, los maricas, nos miramos solapadamente en la pista de baile de una disco de ambiente y nunca nos atrevemos a encarar al chico que nos gusta, aunque por dentro nos estemos muriendo de ganas de apapucharlo.
Así es, pues. Gracias a la histeria masculina, me voy de Lima sin probar la salchipapa.
Aunque todavía tengo tiempo hasta el sábado en la tarde.
¿Any suggestions?