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lunes, 4 de julio de 2011

La envidia es lo que mata

Parece... que la watona pasiva y la enana hobbit se han puesto verdes de la envidia al enterarse que estaré inaugurando la Feria del Libro en Lima.
¿Por qué digo esto? Porque desde el anuncio, no han parado de llegarme insultos y amenazas, tanto al blog como a mi dirección personal (que muy poca gente tiene).
Pues bien, aprovecho este medio, que al parecer visitan de manera asidua, para decirles lo siguiente:
Nada detendrá mi visita a Lima, que es inminente, y ningún amedrentamiento impedirá la publicación de esta novela, aunque la verdad los deje muy mal parados.
Yo no tengo la culpa, mi querida hobbit, de que a tu librito no lo haya comprado ni tu abuela y por eso no te llamen ni para barrer papelitos en la feria (aunque todos sepan que estarás en Lima viendo a la teen Avril Lavigne, que por cierto, ya estás grande para esos trotes).
Tampoco soy responsable, mi estimada watona pasivota moribunda empastillada, de que tus libros ya no se publiquen fuera de Perú, y mucho menos de la cancelación simultánea de todas tus bazofias televisivas.

No no no, darlings, el daño se lo han hecho ustedes mismos.
Su caída en picada no es cosa mía, en absoluto.
Así que déjense de escupir amenazas absurdas y sigan dedicándose a subir fotitos al FB, como si tuvieran doce años cada uno.
Aunque yo me pregunto: ¿Y si en lugar de eso se dedicaran a escribir buenas obras, no creen que los llamarían para inaugurar la próxima feria del libro? Sigan intentando, lo último que se pierde son las esperanzas.
Pero pónganse a escribir y déjense de huevear en la web, es un consejo de amigo.

Por último, ¡Basta de mostrar fotos de la engendra! ¿No ven que todo el mundo se dará cuenta de que no se parece a la watona pasiva? ¿Y el ADN, dónde ha quedado?