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miércoles, 8 de junio de 2011

Les presento a León



Aquí está mi nuevo sobrino. Llegó al mundo hace unas pocas semanas, y con él la alegría se instaló nuevamente en nuestra familia.
León es chiquito, tanto como la palma de la mano que lo sostiene (sí, soy yo, el tío preferido). Pero algún día será grande, y verlo crecer se convertirá en una de las experiencias más maravillosas de nuestras vidas.
Cuando lo sostengo por horas entre mis brazos, acaricio su piel inmaculada y le beso las orejitas, pienso que sería genial tener un bebé para mí solo, un hijito que lleve mi sangre y se parezca un poquito a mí (y mucho a la madre, porque me gustaría que fuera bonito). Pero luego la veo a Cata, hablo con Feli, juego a la pelota con Zach, y sé que con ellos me basta. Que es mejor cuidarlos, engreírlos y tratar de darles todo lo que sus padres no quieren o no pueden.
Porque para eso están los sobrinos, para hacernos felices a los tíos solterones y permitirnos que les concedamos todos sus caprichos. Gracias a mi hermana Candy por Cata. Gracias a mi hermano Agustín por los otros tres.
Y gracias a mis dos hermanos restantes, Carolina y Francisco, por los niños que vendrán y yo sabré querer más que a nada en el mundo.