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miércoles, 1 de junio de 2011

Fumado




Estoy fumado en el bosque. Es un bosque cerca de la playa, cerca del mar y de una cabaña. La cabaña es de un amigo. Vinimos con él y dos amigas. Dos gays y dos chicas que quieren chicos. La ecuación no cierra. Esos dos gays estuvieron juntos alguna vez, hace casi diez años. Pero uno dejó de gustar del otro y luego se hicieron mejores amigos. Ahora son inseparables, mejores amigas.
Los cuatro estamos en el bosque -energético, según nos informan- fumando marihuana a través de una pipa. Es la primera vez que uso una pipa. No es la primera vez que fumo porro, y confío en que no será la última.
Hacía mucho que no fumaba. Tenía ganas, en un punto lo necesitaba. Quería relajarme, fumar un buen troncho y volar. Y hablo de algo importante, de una cantidad considerable de marihuana que sea capaz de hacerme flashear y luego tumbarme.
Todavía estoy flasheando, pero en cualquier momento me tumbo. No quería dejar de compartir con ustedes este momento.
Es la primera vez que escribo fumado. Releo el texto y me parece cualquier cosa, horrible. Sin embargo lo dejo, porque quiero compartirlo. Quiero contarles lo bueno que estuvo fumar, transportarme a otra galaxia, delirar. Mirar el bosque y abrazar esos árboles que se alucinan energéticos, que te dan vida y te renuevan el espíritu. Bucear por un túnel fantástico, cargado de brillos y fantasías. Sentir que caigo al vacío, a un vacío lleno de amor y felicidad. Colgarme pensando en comida, en el extra grande combo de Mc Donald´s que me comería ahora mismo. En las tabletas de chocolates que podría deglutir mezcladas con las papas fritas y el ketchup. La sal y el azúcar, todo junto y enmarañado.
Pienso en mucha comida, muero de hambre. Pienso en el tema de Lady Gaga que suena de fondo,
I´m a bad kid, y sé que puedo ser un chico muy malo. Que si me la haces, la pagas. Que soy vengativo y rencoroso con los que me joden, un terrible mounstruo.
No importa, no me importa. Me consuela saber que soy el más bueno con la gente que quiero, con los que no me cagaron. Que quienes no me conocen dicen que tengo cara de buena persona. Que las mujeres más sensibles me han dicho que mi mirada es noble, intensa pero muy noble. Y sé que tienen razón. Suena arrogante, poco modesto, pero es verdad. Así como reconozco que soy un mal bicho cuando me la hacen, también sé -hasta me atrevería a jurar- que jamás podría traicionar a alguien que no me haya lastimado con su egoísmo y malicia. Que ayudo a quienes lo necesitan, me preocupo por los demás. Yo sé que es verdad. Y lo escribo en mi blog porque me da la puta gana, aunque luego entren idiotas mono neuronales que me dicen maricón, como si eso me molestara. Pues no, no me jode que me digan lo que soy. No me avergüenza ser gay, que me gusten los hombres, que por el momento no me provoque follar con mujeres. ¿Es acaso un delito eso? ¿Tan grave les parece? ¿A quién jodo? ¿Por qué entran a mi blog si saben que está escrito por un homosexual argentino ex despechado? ¿Qué les interesa saber de mí? ¿Por qué el morbo? ¿Tanto les gusto?
En fin, mejor me dejo de hacer preguntas idiotas y me voy a comer la vida, que no puedo más del hambre.
Por suerte, en la cabaña tenemos de todo. Gracias Dios, o quien sea que nos provee de tantas cosas. Gracias por todo lo que tengo, y fuck you por lo que te llevaste.
A ustedes, gracias por leerme. Y a los que no les gusta lo que escribo, jódanse y no me lean, que hay muchas otras porquerías para entretenerse.
Bye, chau, adiós.