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viernes, 1 de abril de 2011

Hoy...


Almorcé en el Sofitel con mi mamá y mi abuela.

Les dejo una foto de esta agradable velada.

Como verán, tengo la buena fortuna de no haber pasado por el quirófano, no como otras urracas, que si miras sus fotos de hace quince años ni las reconoces.
Que triste debe ser no reconocerte ni en tu madre ni en tu abuela, porque te has convertido en un engendro que reniega de sus rasgos, de su raza, de sus raíces.
Y lo peor de todo, es que con tantas operaciones encima sigues siendo una enana fea, con dos melones en los pechos más grandes que tu masa encefálica.

Triste, muy triste...

pd. acabo de subir Candy, capítulos 11 y 12 www.candylanovela.blogspot.com