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martes, 5 de abril de 2011

Amor Idiota

Para estar a tono con la semana más importante en la política peruana, aquí va un adelando de la novelita que no sé si algún día publicaré, pero de la que tengo escritos varios capítulos.
¡Ojalá les guste!


-¡Ay pipi, como me calientas! –gritaba él.
-Vos a mí, vos a mí –repetía yo.
-Sí, pipi, dámela toda…
-¿Toda toda?
-Toda porfa, métemela entera, ¿ya?
-Toda te va a doler…
-No me importa, dámela porfa.
-Pedime, rogame.
-Te ruego que me la des toda, bien hasta el fondo.
-Pedime de rodillas…
-Te pido como quieras, te ruego, soy tu esclavo.
-¿Sos mi esclavo?
-Si pipo, hago lo que me pidas…
-Date vuelta.
-¿Así?
-Sí, así, quedate boca abajo y no te muevas.
-¿Y si me duele?
-Si te duele te jodes, puto de mierda.
-Ay, sí, me encanta que me insultes, que me trates como una perra.
-Sos mi perra, ¿ok?
-Claro que soy tu perra, soy toda tuya… Ay, más despacio porfa que duele.
-Me chupa un huevo si te duele, vos la querías toda entera ahora bancatela, sino la saco, ¿querés que la saque?
-¡No, porfa no la saques!
-Entonces portate bien y hacé lo que te ordeno, que sino la saco y te quedas sin nada…
-No la saques, te rueg… Ay, ay, Pipo, me encanta tu pinga…
-¿Te gusta?
-La amo.
-¿Y por qué te andas cogiendo pendejas?
-Ay, no sé, Pipo, perdóname…
-Perdoname las pelotas, ¿que te gusta, coger o que te cojan?
-Que me cojas vos…
-¿Qué te cojan?
-No, que me cojas vos.
-¿Así?
-¡Ay, despacio, sí, así!
-¿Así te cogiste vos a la pendeja?
-Yo te amo a ti.
-¿A mí o a mi pija?
-A vos, a vos y esa pinga gorda que tienes.
-¿Vas a dejar a esa enana de mierda?
-No te compares, no dejaría esa pinga por na… ¡ay, dame más, no pares!
-Voy a terminar…
-¡No la saques, porfa no la saques!
-¿Querés que te llene de leche?
-¡Llename toda!
-Sos una puta de mierda…
-Sí, soy tu puta Pipo, tu putita, no la saques porfa, ¡dámela toda!
-¿Así?
-Sí, así, eres un maestro.
-¿Nadie te coge como yo?
-Nadie, ahhh, nadie.
-¿Ni el puto de Diego?
-Nadie mi Pipo, sigue porfa, no pares…
-¿La querés toda?
-Ahhh, sí, así, porfa toda, Ahhh
-Ahhh, ¡que rico!

Esa noche tuvimos uno de los mejores polvos de los últimos tiempos. La cosa se había enfriado con Felipe después del distanciamiento, de un viaje largo que nos mantuvo separados y de la terrible noticia del embarazo de la enana de mierda.
Pero aquella noche todo volvió, como en la canción de Celine Dion, Its all coming back, to me noooow…, y cogimos de una manera salvaje, apasionada, fuerte, irrepetible.
Cuando terminamos, nos quedamos hablando en la cama hasta las cinco de la madrugada. De política, obvio, porque desde que Felipito había decidido postular a la presidencia de su país, el monotema entre nosotros era su puta candidatura y las estrategias a seguir para convertirse en el nuevo presidente de los peruanos, esos “cholos ignorantes”, según él mismo los definía, que se tragaban cualquier sapo.
Yo no estaba para nada de acuerdo con su postulación. Me parecía que no tenía ninguna posibilidad de ganar las elecciones, que la campaña le robaría lo poco de juventud que le quedaba y que la política, al menos en nuestros países, no tenía remedio. Entonces, ¿para qué meterse al chiquero? ¿Qué sentido tenía embarrarse, arruinarse la vida tratando de cambiar eso que estaba podrido y sin arreglo?

Se lo preguntaba una y otra vez, a riesgo de generar una nueva pelea, y Felipe siempre cambiaba sus respuestas, diciendo a veces que lo hacía para vengarse de su padre, para demostrarle algo a su familia, para que sus hijas se sintieran orgullosas de él, para andar por el mundo en avión privado y reunirse con Obama, para que Shakira cante durante su acto de asunción, para entrevistarse con Bono o Madonna en alguna misión solidaria, para meter presos a todos sus enemigos, para ganar alguna embajada en caso de perder, y otras tantas razones que ahora mismo no recuerdo.
Pero esa noche, después del mejor sexo de los últimos tiempos, Felipe me confesó una de las verdaderas razones –tal vez la principal- de sus aspiraciones presidenciales.

-Si sabes que no vas a ganar, ¿para qué postulas? –le pregunté
-¿Quién te dijo que no voy a ganar? En Perú todo es posible, ese chiquero da para todo… -contestó, con aire altanero.
-Es imposible que ganes –insistí.
-Tu siempre tan optimista, a veces me pregunto…
-¿Qué te preguntas?
-Nada, mejor me callo, hoy no quiero pelear.
-No te calles, decime todo, si no me soportás, ¿para qué carajo venís a verme?
-Porque amo tu pinga.
-Pelotudo…
-Sí, soy un pelotudo, un boludo, pero te amo.
-Yo más, aunque me acuerdo de la pendeja…
-Lucía, se llama Lucía, no le digas pendeja.
-¿Si tanto te gusta por qué no te vas con ella?
-No te compares, no te llega ni a los talones, es una pobre chica, es mi amiga.
-¿A todas tus amigas dejas embarazadas?
-Fue un accidente.
-Mentira, vos querías ser padre.
-Es cierto, quería ser padre y bueno, pasó.
-Pasó, pasó, no me tomes por idiota.
-Cambiemos de tema, porfa, que me empieza a doler acá –dijo, apoyando su mano en la barriba, abajo, a la atura del hígado.
-Perdona, no te quiero hacer mal – me apiadé.
-Entonces no me putees, ¿ya?
-No mi amor, no te puteo, perdóname –me disculpé, y le dí un beso en la boca-. Mejor seguí contándome lo de la campaña.
-Bueno, ves, todo se relaciona…
-No entiendo.
-Lucía me sirve para la campaña, ¿tú crees que con lo retrasado que es el Perú alguien votaría por un maricón que en lugar de primera dama tiene novio argentino? No way…
-Obvio que no, por eso te perdono y no te dejo.
-No me dejes porfa –me rogó.
-Sabes que nunca podría dejarte –le dije, y volví a darle otro beso.
-Entonces ya no me jodas con lo de Lucía, eso no cambia nada entre nosotros, ¿ya?
-Ok, pero dejame decirte que sigo pensando que no vas a ganar.
-Eso no importa.
-¿Cómo que no importa? ¿Tanto esfuerzo al pedo, tantas horas de trabajo para nada?
-Es largo de explicar…
-¿Qué, lo de la embajada? ¿Qué si luego apoyas a la china te da una embajada?
-Por ejemplo…
-No te veo de embajador ni loco.
-Imagínate, los dos viviendo en la embajada de Montevideo, o en la de Buenos Aires…
-Sabes que eso es imposible.
-¿Por qué, si todos los diplomáticos son gays?
-Y a Lucía y el baby dónde los metés, ¿en la habitación de servicio?
-Lucía se va a quedar en Lima con su bebé y sus cinco mil dólares mensuales, eso ya lo hablamos…
-Ver para creer.
-No volvamos a eso, porfa.
-No, tenés razón, ¿dónde estábamos? –preguntó.
-En que no vas a ganar… -contesté, con aire sobrador.
-Pelotudo –me dijo.
-Me gusta que me insultes en argentino –le dije.
-Forro –siguió.
-Me calienta mucho.
-Te amo – dijo, y me dió un beso en la mejilla
-Yo más – se lo devolví, esta vez en el cachete del culo.

Felipe sale de la cama para buscar algo de tomar y me pide que lo acompañe a la cocina. Una vez ahí, se queda frente a la nevera abierta, comiendo chocolates. Me ofrece uno, le digo que no, que no quiero engordar. Insiste, me dice que si yo no como se siente culpable. Le digo que entonces mejor se deje de comer. Me pide perdón por estar gordo. Le digo que me encanta que sea gordo, que me calienta su poto grandote y su panza de embarazado. Nos abrazamos. Se me para. Se ríe y me aleja de su lado. Sigue hablando, retoma la conversación sobre su campaña, pone primera y nada lo detiene.

-La plata grande no está en la presidencia, sino en la campaña – me dice.
-Ah –le digo, y me quedo callado. Mucho no entiendo, realmente no me interesa el tema y a esa altura de la noche lo único que quiero es irme a dormir.
-Mi abogado estuvo averiguando sobre el tema, me contó que hay varias fundaciones liberales que apoyarían nuestras ideas. Imagínate Pipo, son fundaciones de todo el mundo que te dan millones si están de acuerdo con lo que dices y ven que tienes ciertas posibilidades de ganar.
-No es tu caso –le digo, y me río en su cara.
-Si sigues en esa postura no te cuento nada.
-No, mi amor, es un chiste, no me hagas caso, dale, seguí porfa.
-¿No te aburro?
-No, para nada –miento.
-Con los números de las encuestas que estamos manejando, fácil que nos dan un montón de plata para la campaña.
-¿Y?
-Y ponte tú que de, no sé, diez millones, por decir…
-¿Dólares?
-Obviamente. De diez millones que juntemos, ponte tú que nos gastamos la mitad, o menos, porque con mi exposición pública, mucha de la publicidad que tengo no me cuesta nada.
-¿Y qué, ustedes se quedan con lo que sobra?
-Nos quedamos, Pipo, nos quedamos con, ponte tú, cinco palitos limpios, y con la buena imagen de ser un candidato liberal, bisexual, que expone sus ideas en un país de mierda como el Perú. Imagínate, fácil que salimos en el New York Times.
-Que sales, o que salen en todo caso, la pendeja embarazada y vos. Porque yo no estoy en la foto.
-Claro que estás, tontín, estás como mi compañero, mi mano derecha, el que quiera entender que entienda, y para las viejas cucufatas como mi madre Lucía es la primera dama que me da un nuevo heredero, ¿qué tal? –pregunta entusiasmado.
-¿Qué tal que? –le digo sin ganas.
-El plan, ¿no te parece genial? –insiste.
-Si te digo la verdad, te vas a molestar –me atrevo a confesarle, a riesgo de que todo termine en una terrible pelea.
-No me molesto, tonto, dime lo que piensas.
-Por empezar, ni siquiera estoy de acuerdo con la pantalla de Lucía.
-Ese es otro tema que ya hablamos y mejor no tocarlo ahora, pero dime qué piensas del tema de la campaña.
-Mmm… Es complicado… Creo que a la larga, si te quedas con plata que no es tuya, alguien te la va a reclamar, y luego se pudre todo.
-Pero no estaría haciendo nada malo, amor. Es plata que me regalan para eso, y si no la gasto toda porque soy una figura de la tele y tengo publicidad gratis es un tema mío, pero no le estoy robando a nadie.
-¿Te parece? A mí me late que sí.
-No seas cagón, así nunca vas a ver la plata grande.
-Prefiero ser cagón y no terminar preso como Magaly o Laura Bozzo.
-Eso es imposible.
-En Perú todos terminan presos, hasta Magaly por no sé que mierda con un futbolista. Es obvio que si no ganas, el que gane te va a hacer mierda, te va a investigar hasta descubrirte algo y mandarte preso.
-Pero Pipo, te aseguro que gana la china, y la china está de mi lado. Si la apoyo con mis votos y digo que voy a liberar a su padre, conmigo no se va a meter.
-Yo no estaría tan seguro, esos chinos me generan de todo menos confianza…
-No, si la china me ama, créeme.
-Whatever, yo ni en pedo me quedaría con plata de la campaña.
-Eso es porque eres un maricón.
-Vos más, ¿o acaso te olvidas de lo que acabamos de hacer en la cama?
-Ja ja ja, ahí sí que me jodiste Pipo, eso no te lo puedo discutir, con vos en la cama soy más maricón que Carlos Cacho…
-¡Ja!, si serás puto mi Feli.
-Sólo contigo…
-Eso espero, porque ya sabes que con chicas todo bien, pero te llego a ver con otro macho y, como le dice la bruja Laura a su novio, ¡te la corto!