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miércoles, 23 de febrero de 2011

Soooon, mis amigos...


Mis mejores amigas están en Buenos Aires.
Anoche salí con dos de ellas.
Inés, la de pelo castaño, es una gran vestuarista.
Nat, la rubia, toda una estrella.
Es cantante, lidera el grupo Pinkat, que fue finalista del reality de MTV.
La conozco desde hace más de quince años, cuando ella soñaba con cantar y yo con escribir.
Ahora la vida nos cruza por Buenos Aires, por México (donde ella es muy famosa) y por Bogotá (donde yo trabajaba y ella iba a cantar, hecha toda una diva).
En Colombia, el año pasado, el loco la entrevistó y luego quiso hacerse el macho con ella.
Mi amiga le dio un cachetazo, le dijo que era un desubicado y me dijo que ese tipo estaba demasiado drogado, que me alejara de él lo antes posible.
Entonces me enojé con Nat, mi amiga estrella, en lugar de molestarme con él.
Ahora, juntos en Buenos Aires, recordamos esos momentos entre risas y daiquiris de maracuyá.
Porque los amigos en serio, si uno sabe cuidarlos, duran de por vida.
En cambio, los amores locos, desquiciados, torpes y absorbentes, duran lo que dura nuestra autoestima, lo que aguanta nuestro orgullo, lo que tolera nuestro corazón herido.
Cuiden a sus amigos, quieran a sus amigas.
Y quiéranse a ustedes mismos, porque ese es el mejor punto de partida para querer a los demás.