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lunes, 21 de febrero de 2011

Sandra

"Un día se cansó de mis promesas, se bajó del barco y me dejó a la deriva. Cada día sin verla será un día incompleto o el recuerdo de una herida que nunca sanará".

*Publicado en su columna de Perú 21, hoy lunes 21 de febrero.

A continuación, lo que yo pienso de ella y lo que me gustaría decirle tras haber leído esto:

Sandra, eres irreemplazable.
Sin vos, él se siente a la deriva.

Bien por ti, Sandrita, que te bajaste de ese barco.
Me consta que eres una gran mujer.
Sé que sin ti las chicas hubieran terminado muy mal.

Comenzamos esta relación con cierto recelo, cosa que resulta muy comprensible, dada la situación.
Ahora nos escribirmos y hasta podríamos ser amigos.
Cumplimos años el mismo día, lo que nos hace, en cierta forma, especiales.

Compartimos un dolor común.
Como bien reconoce él mismo, te cansaste de sus promesas.
Yo también, Sandrita.

Ahora sólo le queda la enana arribista.
Que por lo visto, según él mismo se encarga de decir, lo tiene a la deriva...

Porfa Sandri no des marcha atrás.
No retrocedas ni te dejes engañar, que tú bien sabes cuanto has sufrido todo este tiempo.

No lo cuides en su deblacle, no te precupes si sufre dolores físicos y no tiene quien lo sepa atender.
El rol de enfermera, que tan bien cumpliste durante años, podría hacerte daño ahora.

Debes hacer tu vida. No regresar a ese barco jamás.
Ojalá te pase como a mí, que un golpe tan fuerte (en tu caso, el haberlas dejado públicamente en la calle) haya sido capaz de borrar de un plumazo ese amor incondicional que sentías por él.

No lo merece, Sandrita.
Y tú tampoco.
Tú estás para más.
Vive, enamórate, sé feliz y bórralo de tu cabeza, que solo trae sufrimiento y malos ratos.

Besos a las chicas, las sigo queriendo como el primer día.