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martes, 8 de febrero de 2011

A propósito de todo esto

Tal vez sea posible meter una pizca de cultura en medio de este circo chismoso y farandulero (que por supuesto, me resulta de lo más divertido).

¿Filosofamos un poco? No mucho, que me aburro y me dan ganas de seguir jodiendo a Mr. B, a la enana incestuosa y a la cacabrejos.

Aunque pensándolo bien, la cita que a continuación les presento tiene mucho que ver con esta clase de personajes (empezando por quien les escribe).

Por favor, leer atentamente:

"Como en tantos otros pasajes de su rica obra, Nietzsche da en el blanco con su crítica a los famosos. Subraya que los famosos atraen a las masas populares por su modo de vestir, sus bienes, su fortuna o por sus excitantes vidas; por todo aquello que hoy se denomina glamour. Pero como hace ver sutilmente el filósofo alemán, en realidad no sólo no seducen, sino que son unos terribles indigentes que necesitan la fama para poder sobrevivir.
Más bien deberían ser motivo de compasión, puesto que su existencia radica en ser reconocidos: viven de puertas afuera. Mendigan afecto, aplausos, una nube de paparazzi a su alrededor, y se sienten obligados a hacer desatinos para continuar siendo noticia. Una dependencia de las portadas que los convierte en un nuevo tipo de esclavos. Los famosos son, al fin y al cabo, pordioseros de la fama, dependiendo esencialmente del reconocimiento del público para vivir, para continuar siendo lo que son.
Los famosos entretienen al pueblo, como antaño lo hacían los bufones en las cortes regias; hacen volar la imaginación de la gente, incitan el anhelo de una vida diferente y hacen olvidar a las masas la rutinaria cotidianidad. Todo ello les permite enfrentarse a sus propias vidas.
Con esta tan primaria seducción que despiertan en las masas los famosos, muy extendida en todas las capas sociales, Nietzsche nos hace ver que lo que realmente seduce es el ser profundo y autosuficiente, aquella persona que es capaz de vivir con muy poca cosa, la que raramente necesita de los demás porque tiene todo un universo tan rico en su interior que no necesita hacer alarde de lo poco que posee.
Claro y alto: una mísera cáscara vacía no puede hechizar a ninguna mente despierta, pero una vida sobria, equilibrada y autónoma seducirá a cualquier ser humano que aspire a vivir con dignidad". *

*Extracto del libro La seducción, del filósofo catalán Francesc Torralba, Pagès Editors, 2007.