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viernes, 4 de febrero de 2011

I love Perú

Antes de irme a dormir, les pregunto a mis lectores:

¿Por qué meten al Perú en todo esto?
¿Qué tiene que ver el cabro de la Pelucha con su país maravilloso?
¿Acaso la cacabrejos los representa?
¿Acaso la Bozzo los dejó bien parados?

¡No se confundan! Justamente personas como Laura Bozzo y Mr. B son quienes dejan mal parado al Perú en el exterior. Laura muestra una imagen de ustedes que nada tiene que ver con la realidad.
Yo he visitado su tierra infinidad de veces. Allí encontré a quien fue el amor de mi vida. También me enamoré de la forma de ser de los peruanos, de su educación, simplicidad y humildad que dejan muy mal parado a más de un argentino gritón y arrogante.

El Perú es mucho más que algunos sujetos faranduleros de segunda clase.
Por eso no veo la razón para mezclar mis críticas tontas hacia Peluchín, la Bozzo o la Cabrejos con el nacionalismo peruano.

Perú es el Premio Nobel de Literatura.
Perú posee el sitio histórico más importante de América.
La comida peruana es mi favorita y está considerada por los expertos como una de las mejores del mundo.
Perú es un país riquísimo en cultura y turismo.
Los peruanos saben poner en su lugar a los insoportables chilenos cuando éstos se lo merecen.
Los peruanos nos ayudaron en la guerra de Malvinas cuando los putos chilenos se aliaron con los ingleses.
Los peruanos son, si acaso, el pueblo más trabajador de América Latina.
El Perú es uno de los países de mayor crecimiento económico en los últimos años.
El Perú está lleno de mujeres bellas y talentosas que triunfan en el exterior, como Tilsa Lozano, Viviana Rivasplata o Gianella Neyra, por nombrar sólo algunas.
Perú exporta galanazos como los que expuse en mi primer ranking, a los que muchos actores argentinos no les llegan ni a los talones.

Perú es todo eso y mucho más.

Así que no se confundan, mis queridos amigos.
Perú no es la Pelucha o la Cabrejos.
Perú no es la Bozzo, dios nos libre de eso.

Perú son ustedes, un pueblo trabajador que siempre supo salir adelante a pesar de las adversidades y los malos tratos que ha recibido a lo largo de su rica historia.

Los quiero, no me odien.