Búsqueda personalizada

jueves, 3 de febrero de 2011

Anonadado


Llego cansado de una jornada intensa de trabajo en Vogue (supongo que la mayoría de los que dejaron comentarios xenófobos y homofóbicos no saben de qué estoy hablando).
Hace frío en Madrid. El vuelo de Miami se me hizo eterno, el jet lag terminó por derrotarme.
Entro en mi laptop y chequeo mails. Suman 865.
Apruebo todos los comentarios, me da igual lo que digan.
Ahora, antes de irme a dormir, pienso qué loco es todo esto.
Trato de entender como el blog humorístico de un argentino ignoto en Perú es portada de todos los periódicos de ese país.
Sigo sin comprenderlo. Mi novio y yo nos reímos juntos en la cama; él es español y todo esto le causa mucha gracia, tanta como los videos de Wendy y La Tigresa que circulan en youtube.
Le digo que no debemos reírnos, que esto es algo triste y, más allá de la broma, refleja modos de pensar que a veces asustan.
Tú has comenzado con este jueguito, me dice. Ahora jódete tío.
Le digo que al principio lo hice para defenderme de acusaciones falsas y que luego le tomé el gustito a esto de postear.
Puede que haya sido demasiado. Tal vez es más la gente que no tiene humor que la que sabe reírse de sus propias miserias y también de las ajenas.
En cualquier caso, yo seguiré divirtiéndome en mis ratos libres, y descargando la ira del pasado en las noches afiebradas en las que me invade una estúpida sed de venganza.
Me consuela pensar que todo esto es virtual, que apago la computadora y salgo a caminar por las estupendas calles de Madrid o regreso al sol de Miami para cumplir con un trabajo con el que siempre he soñado. Que voy a Buenos Aires y me recibe mi madre, esa madre que celebra mis elecciones y ama a quienes amo (a él lo quiso y lo aceptó más que esa señorona del Opus Dei que lo trató de muerto cuando supo que le gustaban los hombres), y me abraza mi sobrina y mis hermanos, todos felices sin tener la más mínima idea de mis locuras cibernéticas o mis aventuras virtuales en la prensa peruana.

*La foto adjunta me la tomó mi chico español en una fresca mañana madrileña. Me pareció pertinente para este post, ojalá les guste!