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domingo, 23 de enero de 2011

Yo amo a mi mami

Qué curioso que halagues tanto a tu santa madre.
Qué notable que te desvivas en palabras de cariño hacia ella.
Qué sorprendente ver a la enana arribista diciendo que ella es su mejor amiga.

Tu madre, que yo sepa, sigue siendo la fanática del Opus Dei a la que siempre trataste de loca. La misma que te dijo hace unos años, cuando besaste a un hombre en la tele de España, ´Hoy siento que he perdido a un hijo´.

Todo esto resulta curioso pero comprensible en una persona como tú y en una enana de lo más arribista. Ahora tu mami es rica.
Ahora, en lugar de burlarte de ella como lo hacías conmigo, la conviertes en tu ángel salvador y le presentas a una chica y le ocultas al chico que jamás te atreviste a presentarle. El que te cuidaba cuando estabas enfermo y el que cuidaba de tus hijas mientras dormías o ibas a la tele.

Te doy un consejo, mi querido ex amigo: yo me concentraría más en tratar de que mis hijas me dirijan la palabra en lugar de dorarle la pastilla a la vieja para que te deje sus millones. Date cuenta, mi querido, que todos esos billetes no te servirán para nada si no tienes salud y si tus propias hijas te odian.

A la que sí le servirán, claramente, es a la enana arribista.
Entonces debemos reconocer que la susodicha, si bien no sabe leer en voz alta, ha resultado muy buena para los negocios.

Me saco el sombrero. ¡Chapó!